miércoles, 15 de octubre de 2014

Alicia Kirchner firmó un acta para generar una red de solidaridad en todo el país


La titular de la cartera social firmó un acta de compromiso para generar una red de solidaridad y compañerismo en todo el país, a través de la Subsecretaría de Juventud, en el marco del programa La Patria es el Otro.
La ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner firmó esta tarde un acta de compromiso para promover la articulación entre la Subsecretaría de Juventud y diversos organismos y organizaciones no gubernamentales con el objetivo de profundizar y consolidar la participación de los jóvenes en todo el país.
“Por medio de este convenio, se pone en evidencia que el tejido social se fortalece con la participación de todos” afirmó la funcionaria nacional y agregó: 
“Lo importante es construir colectivamente. Sumemos fuerzas, utilicemos las herramientas necesarias para que en cada Mesa de Gestión se reproduzca este acuerdo con las organizaciones locales porque cuando la juventud se pone en marcha el cambio es inevitable”.

El encuentro se llevó a cabo en la sede de la cartera social y contó con la presencia del secretario de Comunicación y Organización Comunitaria, Rodrigo Rodríguez; el subsecretario de Juventud, Facundo Tignanelli y representantes de organizaciones civiles tales como la Comunidad Retama, La Colifata, Samdes, Villurqueros, Sumá tus manos, Encontrarse en la Diversidad, Red Argentina de Jóvenes Positivos, Médicos del Mundo, Techo, Hábitat Natural, Botines Solidarios y Fundación Ses.
El acuerdo propone generar una red de solidaridad y compañerismo, a través de la cual se lleven a cabo actividades en todo el país siguiendo los ejes fundamentales del programa “La Patria es el Otro”. 
Al respecto, la titular de la cartera social sostuvo que “debemos fortalecer la integración de la red porque ante cualquier situación, sea un problema o una propuesta, todos podemos aportar algo desde nuestro lugar” afirmó Alicia Kirchner.
En esta línea, se realizarán capacitaciones, encuentros y jornadas de participación con el objetivo de fortalecer vínculos. 
Al mismo tiempo, se promueve la recuperación de espacios públicos, plazas, clubes, centros culturales y todas aquellas instituciones útiles para la comunidad. 



sábado, 25 de mayo de 2013

Carlos Raimundi - ¿Qué es un cambio de paradigma?


Qué significa para un país como el nuestro, tal vez el país latinoamericano que más había olvidado mirar hacia sus raíces indoamericanas, que hoy sienta como propio el destino de pueblos hermanos como el de Bolivia, Venezuela o Ecuador? Significa un cambio de paradigma.
¿Qué significa que Cuba presida la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), pese a estar bloqueada hace más de medio siglo por los EE UU y aislada de la pro estadounidense Organización de los Estados Americanos? Significa un cambio de paradigma.
¿Qué significa, que, después de haber privatizado, en los noventa, las principales palancas estratégicas de nuestra economía con amplio consentimiento social, hoy se valoren las políticas públicas, la intervención del Estado en el proceso productivo y su papel reparador de desigualdades sociales estructurales? Significa un cambio de paradigma.
¿Qué significa el remplazo de la fracasada idea de que el solo crecimiento traería la igualdad, por el principio rector de que es desde la igualdad y la cohesión social que vendrán el crecimiento y el desarrollo? Significa un cambio de paradigma.
¿Qué significa para miles y miles de jóvenes haber pasado de la apatía y el desprecio por la política que llevan a conductas individualistas, a la esperanza, la militancia y el sentido de pertenencia a un colectivo político y social? Significa un cambio de paradigma.
¿Qué significa haber aceptado durante décadas la resignación de que era en vano luchar contra poderes que parecían inexpugnables, y que desde esa omnipotencia sometieron a las mayorías populares, y saber ahora que la voluntad, la decisión y el compromiso de un pueblo tienen la fuerza para sobreponerse a esa dominación? Significa un cambio de paradigma.
¿Qué significa haber puesto en debate la democratización de instituciones que parecían intocables como la gran prensa y el poder judicial? Significa un cambio de paradigma.
¿Qué significa que hoy la visión clásica de la división de los poderes tradicionales, se ubique en un mismo plano de discusión junto con otra división de poderes muy concreta, como la que existe entre las grandes corporaciones y los llamados poderes fácticos permanentes y las instituciones que visibilizan nuevos sujetos históricamente postergados, y crean empoderamiento popular? Significa un profundo cambio de paradigma.
Un paradigma es, entre sus tantas definiciones, una especie de eje ordenador de creencias y valores, alrededor de las cuales una porción determinante de una sociedad construye su "cosmovisión" sobre un tema o cuestión. 
Así, una parte importante de la sociedad argentina fue construyendo sus paradigmas políticos tradicionales, como que "somos más parecidos a Europa que a esos negritos latinoamericanos", "todo lo que viene del Estado es corrupto e ineficiente", "la política es una porquería y los políticos son todos chorros", "pobres habrá siempre, y, de última, si son pobres será porque no laburan", "no te metas con los poderosos porque nunca les vas a ganar", "es verdad porque lo vi por televisión". 
Y esto para no mencionar otros de consecuencias más atroces aun, como "si desaparecieron es porque algo habrán hecho".
Ahora bien, todo paradigma político no viene del azar, sino que responde a causas y condicionamientos históricos y culturales, entre otros. 
Y, además, proviene de intereses muy concretos impuestos por los poderes hegemónicos de una sociedad, para justificar y sostener precisamente esos intereses y esa posición dominante. 
No son neutros, no son ingenuos, no son inocuos. Favorecen los intereses de algunos y perjudican los de otros.
A juzgar por las etapas atravesadas por la Argentina y la suerte de sus ciudadanos y ciudadanas más humildes, está claro desde qué tipo de intereses provenían esos viejos paradigmas, y a qué proyecto de país favorecieron. 
La Argentina atravesó, en las últimas cinco décadas del siglo pasado por la proscripción de las mayorías, por una Constitución Nacional reformada en 1957 desde la ilegitimidad de las minorías, por golpes de Estado en 1955, 1962, 1966 y 1976, por ajustes y devaluaciones feroces, por una guerra contra una potencia planteada desde la irracionalidad, y por una casi guerra con un pueblo hermano. Incluso a partir de 1983, cuando recuperamos nuestra vida institucional, se profundizaron indicadores de desocupación, pobreza y endeudamiento, que cambiaron el perfil de una sociedad cohesionada, de la que supimos sentirnos orgullosos.
Y, durante todo ese tiempo, lo que podríamos llamar –con el riesgo que implica toda simplificación– el "promedio cultural" de una parte muy influyente de nuestra sociedad, se apoyó en aquellos paradigmas mencionados, aun cuando teníamos ante las narices su ineficacia y su cinismo.
EL DÓLAR COMO HERRAMIENTA POLÍTICA. 
Si el movimiento de una variable económica se torna demasiado abrupto, nunca responde a causas estrictamente técnicas, sino políticas. No hay razón económica para la variación de 20 o 30 puntos de una cotización en pocos días. 
La causa es la intención de dar un golpe de mercado. Sucedió con la hiperinflación que detonó la caída de Raúl Alfonsín en julio de 1989, que trepó a 200% ¡mensual! para caer a un dígito una vez acordada su renuncia. Sucedía con el reloj de taxi con que Bernardo Neustadt graficaba en su programa de TV las pérdidas del Estado por el manejo de los ferrocarriles. 
Y hoy intentan obtener los mismos resultados con la cotización del dólar ilegal. 
Lo que es increíble, y, aunque suene presuntuoso, es que no hayamos aprendido. 
O que todavía tantas ciudadanas y tantos ciudadanos no se hayan dado cuenta. 
Que no recuerden cuáles son los recursos catastrofistas que utiliza el poder económico, y que no recuerden cómo muchas y muchos ciudadanos de clase media son utilizados como escudo del proyecto de país de la oligarquía, que sabe el efecto propagador que suscita el malestar de ciertos sectores medios, pero que luego de utilizarlos para crear esos climas, si volvieran al gobierno, volverían a aplicar políticas de las cuales esos mismos sectores medios estarían entre los principales perjudicados.
Lo que debemos repetir hasta el cansancio, es que la administración del país asumida el 25 de mayo de 2003, cambió también este otro paradigma de política económica. Es decir, hoy "las decisiones se toman en la Casa de Gobierno". 
Y hoy, aquellas "variables macroeconómicas" que históricamente nos ponían en una situación de alta vulnerabilidad (endeudamiento externo, condicionalidades a nuestra economía impuestas desde el exterior, escasez de divisas, déficit fiscal y comercial), están por primera vez en muchas décadas en manos del Estado, lo cual cambia el nivel de gravedad de los problemas de la economía. 
No estamos diciendo que la economía no presente problemas –que siempre los presenta-– sino que hoy los problemas se resuelven a partir de decisiones soberanas y no generan riesgo de desmadre del cuadro económico general, como en las anteriores etapas de nuestra historia económica reciente.
Entre el 1° de enero de 1970 y el 2 de abril de 1991, a la unidad monetaria argentina se le agregaron trece "ceros". 
Es decir, un peso de los creados en 1991 junto a la convertibilidad, equivalía nominalmente a 10.000.000.000.000 pesos moneda nacional. 
La cifra resulta ininteligible, pero útil para demostrar que hubo causas más que suficientes para que muchísimos compatriotas de buena fe se refugiaran en una moneda como el dólar como reserva de valor. 
Y a esto hay que sumar, entre otras cosas, la creación de más de una decena de cuasimonedas (como los lecop, los lepac, los patacones y tantas otras monedas provinciales), que fueron rescatadas bajo la presidencia de Néstor Kirchner. 
Quiere decir, entonces, que no todas las personas que atesoraron dólares a lo largo de todo ese calvario económico y social, pueden considerarse evasores o evasoras en términos clásicos, y mucho menos lavadores o lavadoras de dinero.
infonews.com

miércoles, 15 de agosto de 2012

Lorenzino: "Néstor cambió el paradigma"


El titular de Economía destacó el rol del ex presidente para recuperar la soberanía política.

A diferencia de lo sucedido en la década del noventa, cuando la Argentina se endeudaba para financiar el déficit fiscal, con la llegada al poder del ex presidente Néstor Kirchner cambió el paradigma a partir de políticas de Estado que nos permitieron recuperar la soberanía política", indicó el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, al participar de la apertura del seminario de deuda soberana organizada por la UBA. 

"La estatización de los fondos de pensión, la Aignación Universal por Hijo y la recuperación de YPF no hubieran sido posibles bajo las recetas del FMI", explicó Lorenzino. 

El funcionario hizo un recorrido por los principales "hitos" en el proceso de desendeudamiento, como la emisión de los BODEN y la cancelación de la deuda con el FMI, a la que consideró una decisión de vital trascendencia "si vemos lo que está pasando en Europa, que no es otra cosa que la reincidencia de las mismas recetas". 

Según Lorenzino, la otra "gran batalla" tuvo que ver con la política de afrontar los vencimientos con reservas del Banco Central, y no a través del financiamiento en el mercado de capitales. 

El titular del Palacio de Hacienda destacó el resultado de la segunda etapa del canje, que alcanzó una adhesión del 93%, quedando solamente el reclamo de los fondos buitre. 

"Estos fondos buitre no son los viejitos que en 2001 se encontraron con el default", explicó el funcionario, "sino fondos que compraron barato para después cobrar muy caro".  «

tiempo.infonews.com

jueves, 19 de julio de 2012

Transparencia digital: el paradigma inevitable


ALEX KONANYKHIN
Los cambios tecnológicos están impactando de modo decisivo en todos los aspectos de nuestra vida. 
El mundo de los negocios no sólo no es la excepción sino que es el ámbito donde todas esas transformaciones se entrecruzan. 
Pensemos en cómo la vida digital ha modificado radicalmente nuestras rutinas laborales y nuestras formas de consumir y de decidir qué y cómo lo vamos a consumir.
Las empresas se encuentran súbitamente ante múltiples desafíos: ser eficazmente visibles en Internet (que no es lo mismo que tener un sitio web); establecer relaciones eficientes con un nuevo tipo de consumidos; y, entretanto, “tomar nota” de las innovaciones tecnologicas para poder beneficiarse de ellas.
Pero esos nuevos retos, considerados por separado, no llegan a explicar el auténtico cambio de paradigma que trajo consigo la realidad digital. 
Don Tapscott, autor de los elogiados “Wikinomics” y “The Naked Corporation” lo dice sin muchos rodeos: “La era industrial y todas sus instituciones se han quedado sin energía”.
La era de las empresas transparentes
La aseveración de Tapscott nos abre la puerta a una serie de cambios estructurales que no podríamos detallar aquí. Pero para las compañías del siglo XXI tal vez lo más importante sea considerar el valor de la transparencia. 
En primer lugar, quizás sea adecuado delimitar este concepto: no se trata tanto de sacar compulsivamente del armario todo el funcionamiento corporativo como de mostrarse auténtico y que ello redunde positivamente en nuestra reputación. 
Hace unos años, el analista de negocios Clive Thompson se lo preguntaba irónicamente en un artículo de la revista Wired:“¿Tiene sentido que las empresas traten de esconder algo en una época en la que los emails de Enron y las fotos del teléfono móvil de Paris Hilton son accesibles instantáneamente desde cualquier lugar del mundo?”.
La respuesta es sencilla: no. 
En un mundo donde Google no sólo puede ser considerado como un buscador de datos sino como un implícito organizador y “rankeador” de reputaciones en línea (personales y corporativas), las empresas pueden –y deben– establecer vínculos más reales y fructíferos con clientes y competidores.
Y esas relaciones comienzan con la premisa central de la transparencia: volver accesible la información corporativa y capitalizar esa accesibilidad. 
Si la pregunta que inmediatamente le surge es “¿Cómo?” los siguientes cuatro ítems lo dejarán bien claro.
Aliado del consumidor
el servicio de atención al cliente de Zappos.com, una firma que vende calzado e indumentaria online, redirige a sus clientes a otras compañías si no poseen en stock el producto solicitado. 
Para los CEOs tradicionales esto suena casi ridículo pero es una acción que, complementada con otras, repercute positivamente a medio plazo. “Una vez que la gente se interesa en ti, se interesará también en ayudarte”, añade Thompson.
Co-workers, bienvenida la innovación
Una vez establecida esa relación transparente y genuina (de allí el ejemplo anterior) las compañías pueden esperar muchas ventajas del nuevo consumidor del siglo XXI. Empresas de puertas abiertas que cuentan en blogs y redes sociales sobre sus futuros productos o servicios encuentran una retroalimentación más que efectiva. 
Así, Tapscott nos recuerda que el gigante Procter & Gamble se ha servido de las aportaciones de sus seguidores en internet para llevar a cabo casi el 50% de sus innovaciones.
La generación “Net”
Los llamados “nativos digitales” ya están entre nosotros. Comienzan a ocupar puestos de trabajo y conforman un segmento de consumidores cada vez más codiciado. 
Esto tiene enormes implicanciones para los negocios del siglo XXI, que ya no pueden concebirse sin tener en cuenta a un grupo que demanda mucha información para decidir y que valora a aquellas empresas que consideran sus opiniones. 
Estos consumidores, siempre conectados, tienen mucha mayor influencia entre sus pares que las generaciones anteriores. 
Pensemos en la cantidad de contactos promedio que una persona de 20 años tiene en su perfil de redes sociales y en el volumen de intercambio de ideas y sugerencias sobre productos y servicios que circulan por allí.
Las críticas inocultables
La reputación de cualquier marca se hace –o se deshace– en la web. 
El relaciones públicas Leslie Gaines Ross asegura que los ejecutivos son cada vez más conscientes de un dato elemental de nuestro tiempo: una simple búsqueda en Google puede decir mucho más de una empresa que la más costosa campaña institucional. 
Debido a esto, antes que intentar ocultar o minimizar las críticas –sin importar lo negativas o radicales que sean– lo sensato es retroalimentarse de ellas y sumarse a la “gran conversación global” que tiene lugar en blogs y redes sociales.
Nuevos límites
Asimilar el concepto de transparencia y llevarlo a cabo puede parecer un desafío difícil. 
Sin embargo, su aceptación no requiere mayor esfuerzo que el de adaptarse plenamente al mundo en que vivimos. 
La economía digital nos está enseñando que la irrupción y masificación de la tecnología está reconfigurando límites (la vida pública/privada) y conceptos (consumidores/vendedores) que creíamos estáticos. Incorporarlos y ponerlos en práctica será el primer paso firme en el camino de gestiones tan transparentes como efectivas.
ALEX KONANYKHIN
Sobre el autor
Alex Konanykhin es empresario, autor de libros y experto en negocios, CEO y fundador de la empresa de producción multimedia KMGi. 
Su compañía es la desarrolladora de TransparentBusiness.com, una plataforma para la gestión de negocios online que apuesta a revolucionar el mundo del trabajo. 
La herramienta permite administrar y monitorear grupos de profesionales distribuidos alrededor de todo el planeta mediante una interfaz web, promoviendo el teletrabajo y permitiendo la gestión de proyectos coordinados y eficientes a través de Internet.
lavanguardia.com

sábado, 11 de febrero de 2012

Los paradigmas que ya no son



 Por Rodolfo Gaeta *
Algunas palabras tienen una curiosa historia. 
En sus cautivantes Lecciones Preliminares de filosofía, Manuel García Morente refiere cómo el término “trascendental” –un complejo concepto filosófico vinculado con la teoría del conocimiento de Kant– llegó a ser sinónimo de “muy importante” en la lengua castellana. 
Cuenta el autor que en la España de fines del siglo XIX algunos oradores familiarizados con el pensamiento de Kant y partidarios del gobierno republicano empleaban la palabra “trascendental”, entendida en su genuino sentido; pero cuando otros políticos, carentes de formación filosófica, trataban de imitarlos, y dado que esa palabra suena importante, comenzaron a utilizarla, precisamente, como un adjetivo que denotaba importancia. 
En virtud de ese malentendido, el vocablo adquirió un significado completamente apartado del original. 
Confieso que nunca pude imaginarme de qué manera una palabra tan técnica como “trascendental” encontró alguna vez lugar apropiado en un discurso político, pero de todos modos, a falta de otra explicación, doy por cierta la narración.

El paradigma

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domingo, 27 de noviembre de 2011

Un cambio de paradigma


Con la participación de un importante número de especialistas en comunicación y con prólogo de Gabriel Mariotto, la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), en colaboración con la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, editó un libro con la finalidad de explicar los alcances de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, dos años después de su aprobación, algunos de cuyos fragmentos anticipa Página/12 en forma exclusiva. 
El texto, que está próximo a ponerse en circulación en las librerías del país, se titula Ley 26.522. Hacia un nuevo paradigma en comunicación audiovisual y fue coordinado por Mariana Baranchuk y Javier Rodríguez Usé.
En el prólogo de la obra el presidente del Afsca, Gabriel Mariotto, sostiene que la ley de SCA “es, por sobre todas las cosas, un cambio de paradigma en la comunicación, que va de la censura a la libertad y desde la información como mercancía hasta la información como derecho humano”. 
Y agrega, que a partir del nuevo ordenamiento legal, “donde antes había restricciones afianzando la exclusión y los privilegios, la nueva ley reconoció derechos, fundando inclusión, donde había voces únicas, oligopólicas, poderes fácticos escondidos entre bambalinas, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual incorporó los conceptos de pluralidad, diversidad y participación”.

Democratización en la comunicación

Para Mariana Baranchuk, licenciada en Ciencias de la Comunicación y asesora del Afsca, “la Ley 26.522 significó un paso sustancial en el camino hacia la democratización de las comunicación en la Argentina”, porque “con ella se garantiza la entrada de nuevos y diversos prestadores; se pone un tope a la concentración impidiendo prácticas monopólicas; se estimula la producción propia y la de terceros a partir de la implementación de cuotas de pantalla promoviendo así la producción de contenidos regionales; se asegura el acceso al disfrute de los bienes simbólicos propios de la cultura popular; se resguardan las fuentes de trabajo; se estimula la creación de nuevos puestos laborales para los trabajadores de la comunicación y la cultura; se protegen explícitamente los derechos de niños, niñas y adolescentes; se reconoce el derecho a la comunicación con identidad de los pueblos originarios y se fortalecen los medios públicos sacándolos del espacio subsidiario al que las reglas del mercado habían relegado”.
Javier Rodríguez Usé, licenciado en Letras de la UBA y asesor de la Afsca, escribe sobre la importancia del proceso participativo y de debate, señalado como una de las columnas vertebrales sobre las que se apoya la ley. 
“Los Foros Participativos de Consulta Pública permitieron recorrer el país recolectando múltiples aportes, funcionando como una eficaz herramienta de resonancia social”, asegura.
Damián Loreti, abogado y doctor en Comunicación, ex director de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA y uno de los principales artífices del andamiaje legal de la norma, aporta un capítulo destinado a “indicar las principales fuentes de principios de libertad de expresión que marcan los estándares de interpretación de la ley” con el propósito de “dirimir si dicho texto es respetuoso de los principios emergentes de las autoridades doctrinarias o legales del sistema de derechos humanos”. 
En su trabajo Loreti hace un muy fundamentado análisis de muchas de las objeciones que se hacen a la norma, para concluir que “los cuestionamientos a la ley no surgieron por violación a la libertad de expresión presente o presunta”, sino por “afectación a intereses monopólicos u oligopólicos”. 
Y agrega Loreti que “se ha dicho que afectan intereses. Es cierto. Una ley de la democracia no es inocua. Pero ello no importa que del texto de la LSCA no se respeten los estándares de libertad de expresión propuestos por los diversos cuerpos legales o doctrinarios del sistema regional o internacional de los derechos humanos”.

Pluralidad vs. concentración

Para Diego de Charras, investigador y docente de Ciencias de la Comunicación de la UBA, la ley contribuye en forma decisiva a ponerle límites a la concentración, “si se considera que los medios conforman un espacio privilegiado de constitución del significado de lo público, donde la disputa por el sentido conforma la percepción de la realidad social y política y desde donde se jerarquiza la agenda pública de necesidades a ser atendidas, la preocupación por la pluralidad de voces se torna un eje imprescindible”. 
Afirma De Charras que “la ley refleja lo más actual de la legislación comparada internacional, superando en muchos aspectos aun a las legislaciones más avanzadas. 
¿Ello implica que no es mejorable? 
De ninguna manera, pero es importante señalar que debe ser pensada como una norma que reglará, o debería hacerlo, el sistema de medios argentinos por varias décadas y, en este punto, cualquier referencia a la coyuntura política argentina resulta vana”.
Gustavo Bulla, docente de la UBA y la UNLZ y funcionario de la Afsca, rescata que se trata de una ley “construida de abajo hacia arriba”, por los “21 puntos para radiodifusión democrática” que fueron el punto de partida “a través del cual casi tres centenares de organizaciones sociales y de medios comunitarios, sindicales, de derechos humanos, de la economía social e instituciones académicas –entre otras– supieron deponer diferencias secundarias y concentrarse en la síntesis de los acuerdos estratégicos respecto de cómo debería ser a futuro un sistema de radio y televisión que incluya a todos y todas”. 
Agrega que “no se trató necesariamente de un ejercicio de imaginación política”, sino que más bien “la tarea se centró en la sedimentación y articulación de las mejores experiencias acumuladas por el movimiento popular desde el retorno de la democracia”.

Desde América latina

El brasileño Denis de Moraes, doctor en Comunicación y Cultura por la Universidad Federal de Río de Janeiro e investigador del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico de su país, aporta una mirada y una valoración desde América latina al analizar la Ley 26.522. Sostiene que “el actual proceso de transformaciones políticas, socioeconómicas y culturales en América latina tiene, en la LSCA de la Argentina, uno de sus marcos más significativos”. 
Al fundamentarlo agrega que “por primera vez en la historia de la región, un país formula, aprueba y hace cumplir una legislación que protege y valoriza la diversidad informativa y cultural, a través de un marco regulatorio democráticamente discutido e instituido”. Y agrega que “lo que parecía ser un ideal distante, casi impracticable, se convirtió en una certeza que comenzó a esparcirse por el continente. 
Se trata de un proceso que hace converger las voluntades transformadoras de los estados con la de amplios segmentos de la sociedad civil”. 
Y sostiene también que “la nueva ley trajo el convencimiento de que es viable el conocido dicho ‘otra comunicación es posible’, descentralizada y plural, conquistada en forma equilibrada y participativa”.
A lo largo de sus 250 páginas, el libro reúne aportes de otros destacados especialistas en el tema de la comunicación. Alejandro Verano, director de RTA y ex decano de la Facultad de Periodismo de la UNLP, escribe sobre el resurgimiento de la comunicación audiovisual pública; Eduardo Seminara, sobre el lugar de los medios universitarios; Claudia Villamayor, acerca de la visibilización de los pueblos originarios; Ernesto Lamas, sobre los medios comunitarios y su merecido reconocimiento y Gustavo Granero, sobre el aporte de los gremios de la comunicación y la cultura. 
En otro apartado, Susana Veleggia reflexiona sobre el lugar que la ley le da a la promoción de los derechos de los niños, niñas y adolescentes y los jóvenes y Myriam Pelazas subraya que han sido tomadas en cuenta las voces de las mujeres, de las personas que poseen discapacidad y de los sectores sociales de bajos recursos. 
Manuel Chaparro, doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, aporta una mirada europea sobre medios y ciudadanía.
Por Washington Uranga
pagina12.com.ar

miércoles, 2 de junio de 2010

Vida sintética


Estamos en la era iconoclasta, en la que estamos cambiando o destruyendo todo lo establecido; la cultura de miles de años para reformular una nueva visión de la humanidad cimentando una cultura mesiánica. Ya no estamos para procrear. Estamos para crear.

Hace pocos días Hawking anunciaba la existencia de extraterrestres semejantes en su visión cultural a los humanos; a esta especie que se elimina a sí misma.

Hoy han desarrollado la primera estructura viva basada en unADN artificial. Craig Venter, el mismo que descifró el genoma humano, ha producido ahora la bacteria M. mycoides JCVI-syn1.0, que espera pueda ser parte esencial de un organismo más complejo que pueda atrapar el dióxido de carbono para producir tipos diferentes de hidrocarburos, es decir, combustibles.

Una célula sintética fabricada desde un cromosoma sintético. Es decir, una bacteria con vida propia. Se reproduce a sí misma, lo que la haría una fuente inagotable de energía.

No se ha creado vida, sólo se ha creado “un motor óptimo”, pero no es vida, ha dicho Lombardi, vocero del Vaticano. Julian Savulescu, profesor de ética práctica en la Universidad de Oxford, ha alertado la problemática ética de la “usurpación” de la vida,yendo hacia el camino de Dios.

A John Sulston, Nobel de Medicina 2002 y que fuera parte en secuenciar el genoma humano con Venter, le preocupa la mirada mercantil, ya que la comunidad científica no podrá ser parte y resguardar el desarrollo de este descubrimiento-invención de la codicia empresarial de la cual acusan a Craig Venter. Paradójicamente, y haciendo alusión a la capacidad de “dar vida”, Venter significa vientre (venter-ventris) en bajo latín (benedictus fructus ventri tui Jesu Sancta María Virgine), que estudió en el Colegio San Mateo, lo que nos recuerda al apóstol recaudador de impuestos y cuyo nombre significa “don de Dios”.

Somos testigos de uno de los pasos más trascendentales.

Nada se lo compara. Ni el supuesto alunizaje, ni la invención de la penicilina ni la de internet. Nada.

Estamos en la puerta de una fuerza tan impredecible y misteriosa como los hoyos negros de Hawking o la teoría del Big Bang que hoy se experimenta colisionando hadrones para “ver” cómo se inició el universo. Ésta es una era de misterios cabalísticos develados, de mitos hallados y de dioses caídos.

Estamos en la era iconoclasta, en la que estamos cambiando o destruyendo todo lo establecido; la cultura de miles de años para reformular una nueva visión de la humanidad cimentando una cultura mesiánica.

Ya no estamos para procrear. Estamos para crear.

Fines del siglo XX y comienzos del XXI serán para nuestra historia universal como lo fueron las eras del cristianismo, confucionismo, budismo o mahometanismo, en el sentido de ser tiempos fundacionales de nuevas culturas.

La visión occidental no nos ha preparado para estos quiebres de paradigmas. La creación, Dios, la ética y el amor como eje conductor parecen ya ser símbolos del pasado reciente.

Sismólogos sorprendidos por los movimientos telúricos del mundo asegurando que no tienen que ver unos con otros. Científicos escépticos con la vida sintética, pero fundamentando el ateísmo absoluto.

Otros creyentes de un Dios cósmico de armonía y caos.

Sin embargo, el efecto mariposa en lo natural, el genoma, los ciclos, ni la más simple cadena trófica les dice algo a algunos asustados de su ignorancia de la naturaleza y de la misma evidencia que muestra. ¿Qué quiero decir? Lo obvio: todo es un sistema que mantiene el equilibrio del universo.

Nuestra especie llegará invariablemente al exterminio si no ponemos ese equilibrio a guiarnos.

Da lo mismo cuánto avancemos, lo importante es qué haremos con la libertad que nos dan las ciencias.

Sus revoluciones de hoy no son los cambios de antaño. Son giros dramáticos de la cosmovisión guardada por siglos. Dios se nos aleja más mientras más lejos lleguemos con nuestras certezas.

¿Podremos vencer la codicia y el egoísmo para pasar al desarrollo sin destruirnos en el proceso del postcrecimiento de nuestras sociedades? ¿Puede la verdad de la ciencia sostenernos éticamente como la verdad de Dios? ¿Puede la ausencia del temor y respeto a un Dios transformar el sentido del amor en un factor ideológico y por tal sustituible? ¿Serán esas propias virtudes que los materialistas creen las que nos llevarán más lejos y a la aniquilación? ¿Algún día vamos a llegar a lo que entendemos por alma?

La Nación Por Orlando Alfonso Olave

lanacion.cl/