miércoles, 28 de octubre de 2020

La microbiología del suelo revoluciona la producción agropecuaria

  

La microbiología del suelo revoluciona la producción agropecuaria

Los organismos que habitan y construyen los suelos son la clave para la intensificación sustentable de los sistemas agrícolas. 

Especialistas argentinos anticipan el cambio de paradigma y destacan los resultados del primer ciclo del Sistema Chacras en Pergamino, un programa de Aapresid en colaboración con el INTA y las Universidades Nacionales de Quilmes, Buenos Aires, y Río Cuarto, Córdoba, muestra que la biología es parte relevante del sistema de producción agrícola.

El suelo es mucho más que una mezcla de arena, limo y arcilla, de material orgánico y de espacio poroso ocupado por aire y agua. 

De hecho, desde la década de 1950, diversos estudios se enfocaron en los más de 10.000 millones de microorganismos que viven y conviven en un gramo de suelo. 

Allí, es tal la diversidad que existe que se pueden encontrar organismos descomponedores, fijadores, promotores, secuestradores, mineralizadores y fundamentalmente, recicladores.

Conocer cómo interactúan y qué procesos desarrollan de manera individual y cuáles de modo colectivo será fundamental para un futuro en el que la intensificación de los sistemas agrícolas estará más vinculada con la seguridad alimentaria del mundo.

“Desde lo ambiental y tecnológico, la estrategia de producción tradicional –más conocida como agricultura de laboreo o labranza convencional– se basó en modificar el ambiente, principalmente el suelo, de tal manera que la genética sembrada con la semilla, se transformara en una planta que pudiera expresar su máximo potencial de rendimiento; y ese paquete tecnológico basado en insumos impactó en las diferentes revoluciones agrícolas, que buscaron una mayor eficiencia en la producción de alimentos y en su calidad, pero también sobre las ‘salud’ de los suelos, la degradación y la erosión”, señaló Rodolfo Gil, investigador del INTA Castelar y director académico científico del Programa Sistema Chacras de Aapresid, en convenio con el INTA.

En contraposición, “una agricultura sostenible se construye a partir de tecnologías de procesos, adaptándolas a cada ambiente-suelo-cultivo, de tal manera que sea el sistema en su conjunto el que exprese su potencialidad con el mínimo disturbio”, indicó Gil quien destacó el rol protagónico que tienen los procesos biológicos del suelo.

“El avance del conocimiento que alcanzó la ciencia, expande la capacidad de análisis sobre la ‘vida en el suelo’ y la proyección de la biología sobre el ecosistema”, expresó Gil quien alentó a crear un nuevo ambiente productivo tan duradero como el medio ambiente natural.

Los microorganismos del suelo tienen múltiples funciones, algunos son promotores del crecimiento de las plantas, otros actúan como biofertilizantes, están los que pueden transformar residuos y, también, los patogénicos que afectan la salud de las plantas.

En ese marco, las bacterias y los hongos son los que se encargan de transformar y descomponer los productos químicos. 

El ciclo del nitrógeno, por ejemplo, se da porque determinados microbios cambian las formas orgánicas de nitrógeno al ion amonio. 

Otros lo cambian de amonio a nitrato y otros transforman el nitrato a nitrógeno gaseoso, que luego pasa a la atmósfera.

Gracias al avance de la biología molecular y la incorporación de nuevas herramientas, como la metagenómica, los científicos pueden entender un poco más sobre las comunidades que viven en el suelo. 

“Hoy también contamos con la posibilidad de secuenciar directamente los genomas de microbios, sin necesidad de cultivarlos. 

La metagenómica expande la capacidad de análisis de qué genes están presentes en el suelo y qué función cumplen esos genes en el ecosistema”, puntualizó el investigador del INTA.

De acuerdo con Luis Wall, investigador de la Universidad Nacional de Quilmes y coordinador del estudio de indicadores biológicos de suelo en la Chacra Pergamino“cuando hoy analizamos la biología que habita los suelos a partir de su ADN, vemos que la gran mayoría de la diversidad biológica corresponde a grupos de microorganismos muy pequeños u organismos raros, es decir, hoy trabajamos con una biología que nos era desconocida y lo que no se ve es difícil de considerar como componente del sistema”.

“El suelo ha sido considerado como una especie de florero, en el cual crecen las plantas y son manejadas con una idea basada de fisiología de la hidroponia”, expresó Wall, en una entrevista realizada en el marco del XXVIII Congreso virtual de Aapresid, y agregó: 

“Las plantas no crecen exclusivamente por el agregado de nutrientes al suelo en forma química, sino que lo hacen porque el suelo es un sistema vivo que construye la vida de la planta”.

Los microorganismos del suelo tienen múltiples funciones, algunos son promotores del crecimiento de las plantas, otros actúan como biofertilizantes, están los que pueden transformar residuos y, también, los patogénicos que afectan la salud de las plantas.

Ahora bien, ¿cómo se construye la biología del suelo? 

De acuerdo con Wall, la clave está en promover prácticas como la siembra directa y la mayor rotación entre cultivos de gramíneas y leguminosas, sumado a una reducción en el uso de insumos químicos.

“La biología del suelo es un concepto que hace referencia a la totalidad de los organismos vivos que lo habitan y que, de alguna manera, lo construyen a partir de los componentes minerales y orgánicos”, indicó Wall.

“En un suelo cultivado tradicionalmente –tecnologías de labranza y secano, uso de insumos químicos– cambia la diversidad y composición de microorganismos”, puntualizó el especialista de la Universidad de Quilmes y agregó: 

“Mientras que, en un suelo cultivado con métodos conservacionistas, la biología puede persistir en su diversidad y funcionamiento casi en forma completa”.

Sin embargo, “lo curioso en este punto es que, aun hoy en día, independientemente del manejo que se aplique, la biología del suelo no se monitorea ni se considera parte del proceso productivo”, puntualizó Gil.

Como respuesta a esta situación que se da en la actualidad, el proyecto de la Chacra Pergamino buscó mostrar –con datos– que la biología es parte relevante del sistema de producción agrícola. 

De hecho, luego de cinco años (2011-2020) de implementar un manejo positivo con intensificación y diversificación de la rotación de cultivos, el equipo liderado por Gil detectó cambios importantes en todos los niveles biológicos analizados y, en muchos casos, observó diferencias significativas entre tratamientos.

El programa Sistema Chacras de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), fue creado en colaboración con el INTA y en articulación con varias universidades para dar respuestas concretas a las demandas de los productores agropecuarios en sus ambientes y sistemas, transferir los conocimientos generados y formar recursos humanos.

En este contexto, el trabajo consistió en intensificar las rotaciones (incluir más cultivos por año) para generar mejoras en los rendimientos totales y en el aporte del carbono al sistema; además de lograr mejoras en las eficiencias de uso del agua y nutrientes para producir más por cada unidad de recurso disponible.

“Sabíamos que era necesario contar con indicadores de salud del suelo para poder detectar  cambios generados por la intensificación de las rotaciones, pero los indicadores tradicionales (físicos y químicos) generalmente nos informan sobre el estado actual (pasado) y no necesariamente sobre la dinámica a futuro”, indicó Gil y añadió: 

“Para ello pensamos que los indicadores biológicos nos brindaran mejor información sobre la dinámica de los procesos que son afectados por la acción antrópica y las posibles tendencias”.

En este sentido, Wall puntualizó: 

“La respuesta de la fauna del suelo al cambio de intensificación por encima de la rotación típica, que ya era considerada buena práctica, refleja la sensibilidad de los organismos y su importancia como indicadores”.

Asimismo, el análisis del microbioma bacteriano permitió encontrar una respuesta novedosa en relación a un sutil cambio asociado a la intensificación y diversificación de las rotaciones, con algunos grupos que aumentan su densidad relativa en la estructura completa del microbioma, como los Bacteroidetes, y otros que disminuyen con la intensificación como las Acidobacterias.

En esta línea, “los indicadores biológicos resultaron variables más sensibles que las físicas y químicas medidas con anterioridad para diferenciar los suelos con diferente manejo”, añadió Wall.

Conocer cómo interactúan y qué procesos desarrollan de manera individual y cuáles de modo colectivo será fundamental para un futuro en el que la intensificación de los sistemas agrícolas estará más vinculada con la seguridad alimentaria del mundo.

Rotaciones

En los últimos años, se produjo una simplificación de los sistemas de producción y el cultivo de soja pasó a ocupar el 58 % de la superficie agrícola. 

El problema fue que la mayor inclusión de soja en las rotaciones agrícolas no estuvo acompañada de un crecimiento en la superficie destinada a cultivos de invierno.

“Desde la década del 90, se produce una disminución de la diversidad (mayor proporción de soja en la rotación) y de la intensidad de las rotaciones (menor número de cultivos al año, con predominio de la soja de primera”, indicó Gil.

En este sentido, la propuesta de la Chacra Pergamino se centró en observar qué sucedía bajo el suelo con el monocultivo de soja y con una rotación típica de la zona núcleo, que incluye trigo, soja y maíz. 

“Tomamos el desafío y nos pusimos a estudiar los indicadores biológicos; al cuarto año (2015), medimos y nos encontramos con la sorpresa que cuanto más diversificada y más intensificada era la rotación, la biología del suelo explotaba y este comportamiento se consolidó con el paso del tiempo”, expresó Wall.

Estos resultados demuestran que “es posible y, ambientalmente amigable, ayudar a construir la biología del suelo. 

Y, lo más interesante, es que cuántos más microorganismos se pueden contemplar, mayor producción del cultivo en pie vas a lograr y, el sistema, va a generar una menor necesidad de usar agroquímicos”, destacó el investigador de la Universidad de Quilmes quien puso el foco en la importancia de la biología del suelo en los sistemas agrícolas de producción extensiva en siembra directa: 

“Tenerlo o no en consideración es una cuestión de qué modelo de trabajo se adopta”.

Wall: “La biología del suelo es un concepto que hace referencia a la totalidad de los organismos vivos que lo habitan y que, de alguna manera, lo construyen a partir de los componentes minerales y orgánicos”.

La experiencia, en números

En un estudio de suelos, los indicadores biológicos son aquellas variables que pueden ser medidas en forma cuantitativa y cuya génesis surge de la biología del suelo.

A continuación, algunos resultados de los estudios que se realizaron entre marzo 2015 y marzo 2020 en el marco de la Chacra Pergamino, que sirvieron para cuantificar la macrofauna y la mesofauna que vive en el suelo.

9 muestreos completos de los ensayos del proyecto Chacra-Pergamino

31750 piques de barreno

635 kg de suelo tamizado

1270 muestras analizadas (para perfiles de enzimas)

160 muestras fraccionadas

600 monolitos de 25x25x20 cm extraídos de los campos

4 metros cúbicos de suelo separado a mano para recuperar la macrofauna

000 centímetros cuadrados de suelo procesado en el Berlese para separar la mesofauna

1080 horas contando mesofauna

4285 lombrices identificadas y pesadas

585 oribátidos identificados

757 organismos de mesofauna identificados

598 organismos de macrofauna identificados

INTA

inngeniar


jueves, 4 de junio de 2020

Alimentación en Tiempos de COVID-19 - Basterra participó de un encuentro virtual


Basterra participó de un encuentro virtual sobre la Alimentación en Tiempos de COVID-19

La videoconferencia fue organizada por el Frente Parlamentario contra el Hambre de Parlasur, con el objetivo de poner en marcha una agenda en común en contexto de pandemia, priorizando la seguridad alimentaria y la calidad nutricional de la población.

El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Basterra, afirmó durante el encuentro que "el presidente Alberto Fernández nos definió dos ejes fundamentales: garantizar la alimentación y por ende la provisión de alimentos para los argentinos, como un elemento superlativo, dado que todas las medidas que se tomaron ponen a la vida en el centro de todas las decisiones, una economía se puede recuperar, una vida no".

Asimismo, agregó "en este contexto de pandemia la actividad agropecuaria es esencial para garantizar la seguridad alimentaria, pero no a cualquier costo, sino que es necesario el desarrollo de protocolos que garanticen la salud de los trabajadores involucrados en la producción de alimentos.

Con el virus no se puede pactar, hay que trabajarlo, para reducir las probabilidades de contagio, hay que estar atentos.

Debemos sostener la cadena de provisión de alimentos para la población argentina y para el mundo".

En el encuentro también se destacó, la cooperación de los países de América Latina respecto al tránsito de mercaderías con especial énfasis en la alimentación.

En este sentido, se propuso un cambio radical de paradigma, donde los Estados Nacionales asuman un nuevo rol en relación a la producción de alimentos y la lucha contra la pobreza a nivel mundial.

Además, se estableció como necesario el cuidado de los productores del sistema alimentario (protocolos sanitarios y de seguridad).

Basterra estuvo acompañado por los secretarios de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, Miguel Gómez, y de Alimentos y Bioeconomía, Marcelo Alós.

Por el gobierno nacional, también expuso el ministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, quien trazó un panorama de las principales acciones que lleva adelante el Estado argentino, respecto a cómo paliar la situación actual de pandemia respecto al abastecimiento de alimentos, la seguridad alimentaria y la necesaria calidad nutricional que debe recibir la población.

Participaron, además, el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, miembros de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y parlamentarios del Frente Contra el Hambre de América Latina del Parlasur.

MAGyP

domingo, 4 de marzo de 2018

Video - Paradigma 3: Capítulo 1


Maricultura, el Parque Nacional Los Alerces, producción forestal y biotecnología aplicada a la agricultura en Chubut.

TECtv La Señal de la Ciencia


jueves, 12 de octubre de 2017

RSU, Hacia un nuevo paradigma



El 10 de Octubre en el Palacio San Miguel (CABA), la Fundación Metropolitana junto a la Fundación Ambiente y Medio y CEAMSE, organizaron el evento “RSU, Hacia un nuevo paradigma”.

La jornada comenzó con un taller de validación de las recomendaciones surgidas del Foro Temático “RSU, la crisis de los presupuestos mínimos” realizado de forma virtual en la plataforma BAM 2.1.

Luego, estas recomendaciones fueron entregadas a los decisores políticos que trabajan la temática. Seguido a esto, se proyectó el documental “La basura en tiempos de la economía circular” y, por último, se realizó un brindis por los 40 años de CEAMSE.

El cierre del Foro Temático y las recomendaciones

Luego de la apertura, Sergio Federovisky, tutor del Foro Temático presento las recomendaciones surgidas del foro virtual realizado en la plataforma BAM 2.1. A continuación, se abrió el debate para que los presentes hagan sus aportes para sumar al análisis.

Federovisky, titular de la Fundación Ambiente y Medio, explicó que buena parte de la crisis de los Residuos Sólidos Urbanos en Argentina tiene que ver con carencias normativas.

“El incumplimiento de la normativa se basa en falencias de la propia ley de presupuestos mínimos. Debemos dar un paso legislativo hacia una política federal que nos permita salir del esquema de economía lineal para pasar definitivamente a un sistema de economía circular”, afirmó.

Y continuó “Entre un 60 y un 80% de los centros urbanos individualizados de Argentina tiene basurales a cielo abierto, es decir, no tiene ni siquiera una política de tratamiento acorde a por lo menos los últimos 30 años.

En Argentina todavía vivimos en esta dicotomía de que se habla de una gestión integral de residuos pero a la hora de ver qué pasa en la realidad de los territorios, lo que vemos, es una fragmentación muy clara entre la recoleccion (entendida hasta hoy muy extendidamente sólo como pasar a buscar la basura por las casas), y el tratamiento que hoy está solamente (o no está) ubicado en el plan de enterramiento.

La vinculación de ambos elementos que daría una salida superadora, incorporando la recolección diferenciada, la separación en origen, el tratamiento, la recuperación del reciclado, etc., es lo que todavía falta y es lo que se le pide a una normativa moderna en el tema”.



A continuación, Pedro Del Piero, presidente de Fundación Metropolitana, entregó las recomendaciones de este foro a Luis Lehmann, Director Nacional de Gestión Integral de Residuos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, en representación del Ministro Sergio Bergman; a María Paula Lopardo, Diputada Nacional Vocal de la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano, presidida por el Diputado Mario Barletta; y Enrique Viale, en representación de Senador Nacional Fernando Pino Solanas, quién es el presidente de la Comisión de Ambiente y Desarrollo Sustentable del Senado Nacional.

“Tomaremos estas recomendaciones como un aporte fundamental para nuestra agenda de trabajo. Hoy, estamos centrados en el tratamiento de la Ley de Envases, que pone en el centro de la escena a los cartoneros: el eslabón que mayor aporte ambiental ha hecho a este país”, destacó Viale.

“Me encargaré de socializar estas conclusiones dentro de la Comisión ya que considero que el tema no puede dilatarse más.

Es urgente el tratamiento de un nuevo paradigma de economía circular, donde los residuos se puedan reinsertar y reutilizar como nuevos insumos”, manifestó la Diputada Lopardo.

Lehmann, por su parte, aclaró que su principal función está orientada a la gestión del residuo sólido urbano, y que tiene claro que la ciudadanía actual demanda una mejor calidad de servicio.

“Necesitamos apuntar a un tratamiento adecuado del residuo y una disposición final segura, donde la basura pueda convertirse en el insumo de otro proceso productivo”.



El eje del debate planteado en el Foro Temático de la Plataforma BAM 21 fue: 

“¿Es necesaria una ley federal para imponer un nuevo paradigma?”.

El documento síntesis, que se confecciona a partir de las reflexiones surgidas más importantes fueron las siguientes:

– La situación de la gestión de los Residuos Sólidos Urbanos en la Argentina puede caracterizarse como una crisis. Dicha crisis se explica por la larga demora en adoptar políticas nacionales en la materia, así como –derivado de eso- de una falta de compromiso del sector privado y la imposibilidad de los actores locales para desarrollar soluciones integrales.

– La normativa, aunque incompleta, existe pero no se cumple, por lo que es preciso reformularla.

– El incumplimiento de la normativa vigente de presupuestos mínimos en el manejo de RSU puede atribuirse a falencias en la implementación pero también, y principalmente, a deficiencias –para algunos “insalvables”- en su concepción. A saber:

– La ley vigente sólo incluye los residuos domiciliarios, cuando debería incluir todas las corrientes de residuos.

– No incorpora elementos conceptuales y operativos para avanzar hacia un paradigma de economía circular.

– No integra a los recolectores informales como actores fundamentales del sistema.

– No incluye como autoridades competentes o de aplicación a las provincias.

– No establece fuentes ni mecanismos de financiamiento.

– No incorpora debidamente sanciones.

– No contempla elementos de participación social en la elaboración de planes de gestión, ni de acceso a la información pública.

– El Estado (en el nivel que le competa) es el responsable de implementar un modelo integral, contribuyendo a la articulación de los actores que realizan las acciones sectoriales.

– Sin un programa de concientización, las entidades recolectoras y procesadoras de los RSU no son capaces de separar de forma eficiente los materiales valiosos dentro los volúmenes contaminados con residuos orgánicos y no recuperables. Sin la participación ciudadana toda separación en origen se frustra frente a la urgencia social de los recolectores informales y la falta de articulación con la industria que a su vez carece de incentivos para la integración de esos elementos como materia prima de futuros procesos productivos.



Recomendaciones:

– Promover desde la normativa una política federal que desaliente la imposición de falsos límites jurisdiccionales que socavan el esfuerzo del conjunto de la población.

– Establecer fondos y mecanismos de financiamiento, tanto para asistencia técnica, como económica y financiera. Los recursos financieros también se deberían destinar a fortalecer mercados de productos reciclables.

– Fomentar políticas de “escala”: por ejemplo, alentando la conformación de consorcios regionales.

– Contemplar en la gestión de RSU una adecuación de la normativa a los estándares tecnológicos vigentes a nivel mundial y, mucho menos, de sus expectativas a futuro.

– Alentar una normativa que en vez de imponer cambios de paradigma voluntaristas pero luego inaplicables, promueva herramientas para una toma conciencia colectiva de la población que propicie ese cambio.

– Disponer instrumentos para hacer eficaz la separación en origen y la recolección diferenciada de los residuos domiciliarios.

– Incorporar a los recolectores urbanos como actores fundamentales del sistema.

– Fijar plazos para que cada provincia presente su programa de manejo de residuos adecuado a una normativa que promocione la economía circular.

-Estimular un proceso participativo de todos los actores en la redacción de una normativa proclive a un paradigma de economía circular, y garantizar el acceso a la información pública.

– Considerar a la problemática de los residuos como una política de Estado equiparable, por ejemplo, a la de Infraestructura.

– Desarrollar programas de responsabilidad extendida del productor como base conceptual a una economía circular.

– Alentar el aprovechamiento energético de las fracciones no valorizables.

– Adoptar experiencias positivas, aunque sectoriales, al paso de un paradigma de enterramiento a uno de tratamiento, reutilización y recuperación de materiales. La promoción de estos principios por parte del CEAMSE puede ser tomado como un punto de partida.

“La basura en tiempos de la economía circular” 



Luego del taller sobre el Foro Temático, se proyectó el documental “La basura en tiempos de la economía circular”, realizado por la Fundación Ambiente y Medio y la Fundación Metropolitana.

A continuación, el periodista Sergio Elguezábal moderó un panel en el que participaron distintos actores provenientes de diferentes sectores pero relacionados con la problemática de los RSU, quienes hicieron comentarios sobre el documental.

Rodrigo Aybar, Director de OPDS dijo “Este paradigma no es tan nuevo, en realidad es que el hombre vuelva a ser el centro de la naturaleza.

La naturaleza no genera desperdicio, todo se recicla, todo vuelve. Muchas veces es de abajo hacia arriba que se van dando estos cambios; de la sociedad civil, de los distintos sectores que son quienes empiezan a crear conciencia, y es el Estado el que debe en algún momento tomar esa demanda, formalizarla, ordenarla, y que se lleve adelante con políticas publicas razonables”.



A su turno, Juan Filgueira, Presidente del APRA explicó “A veces me impresiona cómo como ciudadanos venimos ciegos ante una problemática que nos está afectando de un modo muy concreto y real a nuestra vida, a los habitantes de nuestro planeta tierra. 

Estamos frente a lo que puede ser un colapso de la civilización; en el día a día nadie piensa cuando se levanta que como seres humanos hemos creado un modelo de desarrollo que nos está llevando al colapso”. 

Filgueira continuó explicando “El Estado tiene que trabajar integradamente en primer lugar con los ciudadanos: si los ciudadanos no se adhieren a este tipo de políticas y no las empujan desde las bases, las políticas quedan a mitad de camino.

Las empresas, tienen que alinearse con gente, en muchos casos no sucede: las grandes empresas, generalmente, están en contra de estas políticas que se intentan implementar,  y por otro lado, las organizaciones sociales, que son el algún punto guardianes de este tipo de problemáticas; deben tener un rol proactivo y constructivo para llegar a una solución”.

Luego, Aleandra Scafati, Presidenta de BA Desarrollo aseguró “El residuo es el final, antes de llegar al residuo tenés tanto para recuperar dentro de tu propio sistema que en general las empresas no tienen y no saben ni cómo hacerlo.

Si no tenemos un pensamiento disruptivo no vamos a cambiar la realidad de los residuos en Argentina.

Creo que hoy están dadas todas las condiciones económicas, de tecnología y sociales para cambiar el paradigma, incluyendo el tema de la conciencia social que no es menor”.



Sabina Zaffora, Gerente de Sustentabilidad de Natura opinó “La problemática es actual, y estando en Latinoamérica, no se puede pensar como una que se soluciona trayendo soluciones que a veces están funcionando en otras partes del mundo con otras problemáticas; no se puede hacer sin inclusión, sin saber en el territorio en el cual estamos qué situaciones son las que están”.

Y finalizó “Hay que ir trabajando también en dos conceptos: el de consumo, innovación, mucha plata hay que invertir en innovación, y en reactivar la industria del reciclado, porque si no, no se puede. Lo complejo es la diversidad de actores e intereses”.

Gustavo Coria, Presidente de CEAMSE comentó “En la región metropolitana hoy estamos generando 17 mil toneladas por día de residuos. 

La región metropolitana sóla con la generación de residuos puede llenar un estadio de futbol completo cada cuatro días, y eso genera un impacto”.

Y finalizó “Cada sociedad tiene su particularidad, su dinámica y su forma de evolucionar.

Lo que sí está claro es que a partir de un concepto como es el de la economía circular, se debe empezar a entender que los residuos tienen un valor, con una mirada integral y amplia, se deberían construir todas las realidades que se están marcando”.

Por último, como cierre del evento Pedro Del Piero y Gustavo Coria realizaron un brindis por los 40 años de CEAMSE.

Del Piero dijo “La economía circular es un concepto muy potente que impacta fuertemente en el mundo capitalista porque interpela el despilfarro de materias primas de la economía lineal -la de producir, consumir y tirar- y propone un camino virtuoso al mundo productivo.

Con la interpelación levanta un grito desesperado contra el modo de producción y consumo que está llevando al planeta al desastre por desequilibrio climático y calentamiento global.

Con la propuesta de minimizar consumo superfluo y recuperar materiales para producir, construye un círculo virtuoso de reducción de impacto ambiental y de integración social”.

metropolitana.org.ar/


lunes, 9 de octubre de 2017

Estudio - Plataformas Abiertas para Tecnologías Estratégicas


Estudio - “Plataformas Abiertas para Tecnologías Estratégicas  -Relevamiento, análisis de pre-factibilidad y propuesta de diseño de modelo conceptual¨

El estudio analiza la viabilidad del establecimiento, en nuestro país, de sistemas de “plataformas abiertas para tecnologías estratégicas” en los cuales el modelo de innovación se centre en la creación y colaboración para el desarrollo de nuevas tecnologías que sirvan de base para la generación de productos y servicios a través de nuevos mecanismos y herramientas.

El informe posee una metodología de análisis y comparativa a nivel mundial de los diversos modelos y herramientas que se utilizan en los procesos de innovación abierta, seguido de un diagnóstico de pre factibilidad para su implementación en nuestro país, y a la luz del mismo el desarrollo de modelos y estructuras posibles de modelos de plataformas abiertas de innovación para nuestro Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

Su elaboración estuvo a cargo del consorcio conformado por el Centro de la Propiedad Intelectual (CPI) de la Universidad Austral y The Insititute of Technology Transfer de The University of Saint Gallen (Suiza); y por encargo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCyT) en el marco de los trabajos de Consultoría “Plataformas abiertas para tecnologías estratégicas” (Préstamo BIRF 7599/AR).

INFORME FINAL
Direccion Nacional de Estudios
MINCyT



martes, 14 de febrero de 2017

Agroindustria impulsa la producción de bioenergía y el cuidado del medio ambiente



Los biocombustibles son los principales generadores de energía derivada del sector agroindustrial y aportan impactos ambientales positivos.

Argentina es el tercer productor y el primer exportador mundial de biodiesel, y además impulsa la generación de bioetanol, biogás, y biomasa leñosa, con el objetivo de incrementar la participación de las energías renovables en su matriz energética, y también reducir como mínimo, un 17% las emisiones de dióxido de carbono entre otras acciones.

La producción agroindustrial ha cambiado su paradigma productivo ofreciendo no sólo alimentos, maderas y fibras, sino también energía.

La bioenergía puede ser generada a partir de procesos específicos de transformación de aceites o granos como en biodiesel o bioetanol, o producida a partir de subproductos (antes considerados residuos) que pueden ser transformados en biogás o en energía térmica.

El Ministerio de Agroindustria de la Nación, a través de la Secretaría de Agregado de Valor, concibe como una línea de gestión estratégica el desarrollo de la Bioeconomía, gestionando proyectos y acciones para asegurar que el desarrollo de la bioenergía derivada de biomasa sea funcional al interés nacional, sectorial y de las economías regionales.



Las externalidades positivas de la producción de bioenergía no radican sólo en la sustitución de combustibles fósiles, no renovables, sino que permiten repensar el espacio rural a partir de una nueva visión de economía circular o bioeconomía, una nueva metodología para abordar los planes de desarrollo territorial.

Bajo este nuevo paradigma, las bioenergías permiten diversificar el mercado de las materias primas y promueven su transformación en origen evitando fletes de biomasa barata para ser transformada o exportada en las zonas portuarias y el abastecimiento de energías desde zonas de generación lejanas.

La generación distribuida de energía permite enfrentar los típicos planteos de economías de escala contraponiendo las economías de localización, ¨la biomasa viaja mal¨.

El desarrollo territorial así enfocado genera demanda de mano de obra local, integrando las producciones agrícolas con las pecuarias y cerrando el ciclo con la producción y reutilización de la energía producida, aporta de esta forma a reducir la huella de carbono y la huella hídrica entre otros beneficios.

En el mundo, el 14 de febrero se celebra el día de la energía por un uso racional y sostenible, y desde la cartera nacional se promueve la generación de energía derivada de biomasa, que proviene de la luz solar, la cual gracias al proceso de fotosíntesis, es aprovechada por las plantas verdes mediante reacciones químicas en las células.

Los efectos derivados de la producción y uso de los biocombustibles en todas sus formas, pueden analizarse mediante el empleo de indicadores, y en particular, los efectos ambientales pueden evaluarse a través de La Huella ambiental (HA), un indicador de ciclo de vida que abarca diversos impactos ambientales relacionados con las emisiones al ambiente, y el uso, agotamiento y degradación de recursos escasos.



Las formas más conocidas de bioenergía derivada de biomasa, son los biocombustibles como el Biodiesel, Bioetanol, Biogás y Biomasa leñosa.

° Biodiesel: Es el biocombustible líquido obtenido a partir de aceites vegetales como el de soja, colza y palma, entre otros, mediante un proceso químico llamado transesterificación. Este biocombustible puede mezclarse o sustituir al gasoil convencional. Actualmente, Argentina mezcla su combustible diesel con un 10% de biodiesel de soja, equivalente a 1.120.000m3 en el año 2016.

° Bioetanol: Es el biocombustible líquido obtenido a partir de la fermentación de cultivos como caña de azúcar, maíz, sorgo dulce, remolacha azucarera, entre otros. Puede mezclarse con las naftas o sustituirlas a partir de la incorporación de los autos con motores Flex Fuel. Actualmente, Argentina mezcla su nafta con el 12% de bioetanol (50% proveniente de maíz y 50% de caña de azúcar), equivalente a 900.000m3 en el año 2016.

° Biogás: Es el biocombustible gaseoso obtenido a partir de la biodigestión anaeróbica de residuos orgánicos como por ejemplo efluentes líquidos provenientes de las actividades agropecuarias y agroindustriales. Actualmente existen 65 digestores en funcionamiento según el "Diagnóstico de Plantas de Biodigestión Anaeróbica" realizado por el INTI en el 2016.

° Biomasa leñosa: Es biomasa sólida que incluye residuos forestoindustriales, plantaciones forestales energéticas, residuos de poda, etc., que a partir de procesos termoquímicos son transformados en Dendroenergía (energía eléctrica y/o térmica).

Apuntando al agregado de valor, como una alternativa productiva y diversificación de la materia prima y los residuos,

Argentina se convirtió el tercer productor y el primer exportador mundial de biodiesel, y además impulsa la generación de bioetanol, biogás, y biomasa leñosa, con el objetivo de ir incrementando la participación de las energías renovables en su matriz energética.

Se instalaron 37 plantas de biodiesel y 14 plantas de bioetanol en Argentina con una capacidad de producción cercana a los 5 millones de metros cúbicos anuales de biodiesel y 1 millón de bioetanol.



Argentina frente al cambio climático

En diciembre de 2015 el país adhirió al Acuerdo de París, cuyo objetivo es limitar el aumento de la temperatura global a menos de 2° C respecto de la época preindustrial.

Para lograrlo, los países se comprometieron a reducir sus propias emisiones de gases efecto invernadero en niveles progresivamente mayores.

Argentina fue el primer país en informar, durante la cumbre del clima de 2016, que está en proceso de revisar su Contribución Nacional, estimando que una vez finalizada mejorará la reducción de sus emisiones al 2030 del 15% propuesto inicialmente al 17% de manera incondicional, y del 30% al 37 % si se obtiene la cooperación de la comunidad internacional.

En el cálculo de esa reducción de emisiones se incluyeron, por el momento, dos aportes del sector agrícola: una mejor rotación de cultivos y el aumento de la superficie forestada.

El proceso de revisión nacional continúa, incluyendo la revisión de la línea de base con la cual las medidas son contrastadas, y el estudio de otros aportes del sector agropecuario a la mitigación.

Todas las medidas bajo estudio tienen la característica de que no sólo mejoran el aporte del país al objetivo mundial de reducir las emisiones, sino que además mejoran la sustentabilidad de la producción.

Agroindustria

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Biotecnología Argentina al año 2030 - Llave Estrategica para un Modelo de Desarrollo Tecno-Productivo


Biotecnología Argentina al año 2030:
Llave Estrategica para un Modelo de Desarrollo  Tecno-Productivo 

Este documento es una reflexión prospectiva, desarrollado en el marco del proyecto “Estudio de Consultoría Sector Biotecnología” implementado por UBATEC S.A. y la Cámara Argentina de Biotecnología (CAB), por encargo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, con el objetivo de identificar, con horizonte al año 2030, los principales desafíos, oportunidades y posibles líneas de acción para la biotecnología argentina.

En términos generales este trabajo resume la naturaleza de los posibles escenarios venideros, analiza las fortalezas y debilidades que definen el punto de partida y delinea una propuesta de agenda de trabajo para encaminar la dirección futura a fin de promover el desarrollo económico y social sustentable del país.

En este sentido, se desarrollan los principales aspectos del escenario prospectivo global al año 2030; se describen, sucintamente, posibles escenarios para el desarrollo del sector biotecnológico en el país, y aquel seleccionado en particular como el más deseable; se presenta la situación actual de las capacidades existentes como punto de partida para el desarrollo de las respuestas a los futuros posibles.

Finalmente, en este estudio se avanza sobre los componentes de la agenda de trabajo para los próximos años –sectores de I+D+i a enfatizar, ejes de acción para las políticas públicas en los planos: científico–tecnológico, productivo, regulatorio y político-institucional; y algunos de los componentes de una posible estrategia de implementación– que de realizarse contribuirán a alcanzar el escenario deseable.

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ISBN: 978-987-1632-67-1
Páginas: 51

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